Los maestros en la Revolucion (1910-1919) de Alberto Arnaut La revolución mexicana, al igual que todas las revoluciones, produjo cambios en todos los sectores de la sociedad. Los maestros no fueron la excepción. El proyecto de federalización de la educaron que Porfirio Díaz trataba de realizar en el país, aunado a que de por si algunos estados no se encontraban de acuerdo con esta propuesta, tuvo el cese más importante durante la época de la Revolución Mexicana impidiendo la construcción de un sistema nacional de educación primaria moderno con elementos comunes e igual orientación en toda la republica. Esto me hace pensar que casi siempre que se tiene un nuevo proyecto de educación en el país siempre tiene que hacer partes incoformes o algún suceso que lo impida y por lo visto esta situación no es de apenas unos cuantos años sino desde tiempos anteriores. El hecho de que la educación pasara de proyecto federal a estatal provocó que existieran diferencias internas entre profesores titulados normalistas y no normalistas; titulados por cuenta del estado, por los ayuntamientos o sin titulo. Surgiendo también diferencias entre las dependencias y del lugar donde trabajaban. A partir de lo que antes se menciona, las normales de los estados buscaran reorientar su enseñanza hacia el campo, las regiones y la actividad productiva de tipo agrícola o industrial, es decir, buscaban que sus fines sean de acuerdo a la región en que estuvieran establecidas y a las necesidades que en ellas se encuentren. Cabe mencionar que la actitud de las normales fue muy diversa, condicionado por su relación con los jefes revolucionarios y según fuera la etapa por la cual atravesaba la Revolución Mexicana. En un principio, cuando la Revolución estallaba, no era tanto el apoyo participativo de los maestros a excepción de los maestros del norte del país que desde el principio se unieron a sus gobernadores estatales como Venustiano Carranza. Según esta lectura, llegue a comprender que los maestros del centro y sur del país no se hubieran adentrado al movimiento si no se les hubiera disminuido el salario, ya que en estas regiones del país la adhesión de los maestros se dio cuando los jefes revolucionarios dominaban las regiones donde trabajaban y vieron en ellos la solución al problema del salario que se había disminuido debido a los gastos de guerra. Los maestros tuvieron uno de los papeles más decisivos durante y después de la revolución, lejos del papel de los universitarios que fueron críticos de Madero y aliados de Huerta. Los maestros fueron vistos como un grupo subprofesional por parte de los egresados de universidades y por sus orígenes de clases medias y bajas provincianas pudieron incorporarse con mayor facilidad al movimiento revolucionario y posrevolucionario sintiéndose parte del pueblo y en apoyo a los jefes de la Revolución fungiendo como médicos, oradores, agraristas, sindicalistas, etc. y es por ello que el magisterio ha sido exaltado durante y después de la Revolución por lo candidatos a cargos públicos. Otro hecho que se suscitó en la revolución, y como comento brevemente en párrafos anteriores, fue la búsqueda de identidad por parte del magisterio, tratando de expulsar a los no normalistas y a los políticos de la escena de la educación, argumentando que el profesorado primario representaba mejor al carácter nacional que los catedráticos y los egresados de las escuelas universitarias, también argumentaban que el magisterio tenia la función de la integración nacional y que eran menos elitistas. En parte tenían razón ya que en esos tiempos los universitarios estaban más dirigidos a crear personas que tenían más acercamiento a la burguesía y menos con el pueblo. La enseñanza normal surgió debido a que el Estado aumento su intervención en la instrucción primaria obligatoria para alfabetizar e integrar a la nación a los grupos marginados del desarrollo nacional. La distinción entre normalistas populares y universitarios elitistas fue muy resaltado por los jefes revolucionarios para exaltar a los primeros y fustigar a lo segundos. Ambos factores crearon en el normalista forjar la idea de querer tener un status semejante al de los universitarios, pero Justo Sierra rechazó esa propuesta señalando que la enseñanza normal era asunto del estados y que no tenia autonomía en sus asuntos internos, quedando así que la normal tenia que difundir la lengua nacional, la historia patria y los valores cívicos del programa de educación obligatoria dando formación básica a los mexicanos de acuerdo a un programa definido por el Estado. En cambio, la universidad impulsaba la investigación y la reflexión filosófica, creando profesionistas libres que podría o no ingresar al servicio publico. Esto me deja en claro que los universitarios tienen un campo más amplio en donde poner ejercer su profesión y los que somos egresados (somos porque espero egresar de una de ellas) solo nos dan la opción de ser maestros, solo eso. Otra situación que me permitió conocer más a fondo con esta lectura es que los egresados de las universidades por lo general están más enfocados con la parte más conservadora con esto pretendo referirme a que por lo general son los que piensan más en el beneficio propio mientras que los egresados de las normales son los que se ven más involucrados con el pueblo y en pro del beneficio de los demás. Por ello considero que es necesario seguir en PIE DE LUCHA, como decimos en los movimientos, para que de esta manera podamos recuperar ese valor que tenia el maestro revolucionario y a pesar de que la revolución abrió al magisterio mayores oportunidades para arribar a posiciones políticas, no hay que olvidar jamás lo que debemos hacer: trabajar por que exista una verdadera educación que les sirva al individuo para ya no ser uno más de la sociedad, colaborando así con nuestro granito de arena por una mejoración de las condiciones sociales de nuestro hermoso país. |
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jueves, 1 de octubre de 2009
-- SINTESIS 2 --
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