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Las Grutas

jueves, 1 de octubre de 2009

-- SINTESIS 2 --


Los maestros en la Revolucion (1910-1919) de Alberto Arnaut

La revolución mexicana, al igual que todas las revoluciones, produjo cambios en todos los sectores de la sociedad. Los maestros no fueron la excepción.

El proyecto de federalización de la educaron que Porfirio Díaz trataba de realizar en el país, aunado a que de por si algunos estados no se encontraban de acuerdo con esta propuesta, tuvo el cese más importante durante la época de la Revolución Mexicana impidiendo la construcción de un sistema nacional de educación primaria moderno con elementos comunes e igual orientación en toda la republica. Esto me hace pensar que casi siempre que se tiene un nuevo proyecto de educación en el país siempre tiene que hacer partes incoformes o algún suceso que lo impida y por lo visto esta situación no es de apenas unos cuantos años sino desde tiempos anteriores.
El hecho de que la educación pasara de proyecto federal a estatal provocó que existieran diferencias internas entre profesores titulados normalistas y no normalistas; titulados por cuenta del estado, por los ayuntamientos o sin titulo. Surgiendo también diferencias entre las dependencias y del lugar donde trabajaban.
A partir de lo que antes se menciona, las normales de los estados buscaran reorientar su enseñanza hacia el campo, las regiones y la actividad productiva de tipo agrícola o industrial, es decir, buscaban que sus fines sean de acuerdo a la región en que estuvieran establecidas y a las necesidades que en ellas se encuentren. Cabe mencionar que la actitud de las normales fue muy diversa, condicionado por su relación con los jefes revolucionarios y según fuera la etapa por la cual atravesaba la Revolución Mexicana.
En un principio, cuando la Revolución estallaba, no era tanto el apoyo participativo de los maestros a excepción de los maestros del norte del país que desde el principio se unieron a sus gobernadores estatales como Venustiano Carranza. Según esta lectura, llegue a comprender que los maestros del centro y sur del país no se hubieran adentrado al movimiento si no se les hubiera disminuido el salario, ya que en estas regiones del país la adhesión de los maestros se dio cuando los jefes revolucionarios dominaban las regiones donde trabajaban y vieron en ellos la solución al problema del salario que se había disminuido debido a los gastos de guerra.
Los maestros tuvieron uno de los papeles más decisivos durante y después de la revolución, lejos del papel de los universitarios que fueron críticos de Madero y aliados de Huerta. Los maestros fueron vistos como un grupo subprofesional por parte de los egresados de universidades y por sus orígenes de clases medias y bajas provincianas pudieron incorporarse con mayor facilidad al movimiento revolucionario y posrevolucionario sintiéndose parte del pueblo y en apoyo a los jefes de la Revolución fungiendo como médicos, oradores, agraristas, sindicalistas, etc. y es por ello que el magisterio ha sido exaltado durante y después de la Revolución por lo candidatos a cargos públicos.

Otro hecho que se suscitó en la revolución, y como comento brevemente en párrafos anteriores, fue la búsqueda de identidad por parte del magisterio, tratando de expulsar a los no normalistas y a los políticos de la escena de la educación, argumentando que el profesorado primario representaba mejor al carácter nacional que los catedráticos y los egresados de las escuelas universitarias, también argumentaban que el magisterio tenia la función de la integración nacional y que eran menos elitistas. En parte tenían razón ya que en esos tiempos los universitarios estaban más dirigidos a crear personas que tenían más acercamiento a la burguesía y menos con el pueblo.
La enseñanza normal surgió debido a que el Estado aumento su intervención en la instrucción primaria obligatoria para alfabetizar e integrar a la nación a los grupos marginados del desarrollo nacional. La distinción entre normalistas populares y universitarios elitistas fue muy resaltado por los jefes revolucionarios para exaltar a los primeros y fustigar a lo segundos. Ambos factores crearon en el normalista forjar la idea de querer tener un status semejante al de los universitarios, pero Justo Sierra rechazó esa propuesta señalando que la enseñanza normal era asunto del estados y que no tenia autonomía en sus asuntos internos, quedando así que la normal tenia que difundir la lengua nacional, la historia patria y los valores cívicos del programa de educación obligatoria dando formación básica a los mexicanos de acuerdo a un programa definido por el Estado. En cambio, la universidad impulsaba la investigación y la reflexión filosófica, creando profesionistas libres que podría o no ingresar al servicio publico. Esto me deja en claro que los universitarios tienen un campo más amplio en donde poner ejercer su profesión y los que somos egresados (somos porque espero egresar de una de ellas) solo nos dan la opción de ser maestros, solo eso. Otra situación que me permitió conocer más a fondo con esta lectura es que los egresados de las universidades por lo general están más enfocados con la parte más conservadora con esto pretendo referirme a que por lo general son los que piensan más en el beneficio propio mientras que los egresados de las normales son los que se ven más involucrados con el pueblo y en pro del beneficio de los demás. Por ello considero que es necesario seguir en PIE DE LUCHA, como decimos en los movimientos, para que de esta manera podamos recuperar ese valor que tenia el maestro revolucionario y a pesar de que la revolución abrió al magisterio mayores oportunidades para arribar a posiciones políticas, no hay que olvidar jamás lo que debemos hacer: trabajar por que exista una verdadera educación que les sirva al individuo para ya no ser uno más de la sociedad, colaborando así con nuestro granito de arena por una mejoración de las condiciones sociales de nuestro hermoso país.

--- SINTESIS 1 ---

Los Números Favorecen Las Minorias (Milada Bazant)


     El triunfo educativo del Porfiriato consistió en una sólida cimentación ideológica y en un cambio radical en las materias y el método de enseñanza. En si, la educación en el Porfiriato era buena para los que podían disfrutarla.

Las ciudades acaparan escuelas.

     Las leyes dictaban que las haciendas debían tener escuelas para sus empleados, aunque no se sabe con exactitud que tanto se cumplía con este estatuto por lo que también es difícil saber cuantas escuelas rurales había.
     Las escuelas rurales por su parte estaban establecidas en las haciendas que no sean cabeceras de municipio. Por cada 500 habitantes debía haber una escuela de niños y una de niñas; cuando la población no rebasaba los 200 habitantes se hizo necesaria la implementación de los llamados maestros ambulantes, estos maestros iban de hacienda en hacienda impartiendo clases.
     Talvez no sea posible decir la cantidad de escuelas debido a la gran expansión que hubo de las haciendas pero lo que si posible estimar son las condiciones que existían en cada una de las haciendas. Por ejemplo solo la mitad de los niños asistían a la escuela y un aproximado de 60 niños de entre 6 y 13 años asistían a un mismo salón con un solo maestro, todos los niños ocupaban los mismos textos (algunos relacionados con la agricultura). Los maestros por su parte tenían un sueldo quincenal de 10 pesos, este sueldo era el doble de lo que un oficial ganaba, además se le otorgaba maíz para sembrar.
    Algo que favoreció a la educación fue el uso del presupuesto por parte de los estados como San Luis Potosí que usaba hasta la tercera parte del presupuesto ya que afirmaban que mientras “la niñez del campo” seguía en su mayor parte analfabeta no se esta hablando de progreso educativo.
    En el país, los liberales y los positivistas buscaban el progreso material, dejando a un lado la educación de los indígenas ya que tenían un bajo rendimiento y de mala calidad en la producción. Pero como era aun más costoso conseguir mano de obra extranjera, se pensó que el desarrollo de México tendría que basarse en su población educando a los indígenas para integrarlos a la sociedad.
    Justo Sierra pensaba que la educación por si misma seria suficiente para integrar al indio a la sociedad y mitigar las desigualdades sociales, pero habían ideólogos como Francisco Bulnes, Emilio Rabasa y Francisco Cosmes que pensaban que primero se debía mejorar las condiciones sociales como comenzar con la repartición de tierras.
    A pesar de todo, el crecimiento escolar estuvo más concentrado en las zonas urbanas acentuando las diferencias entre ciudades y el campo. Otro hecho suscitado fue que más de la mitad de los mexicanos vivía sin escuela a falta de presupuesto en los estados.

Educación y progreso.

    Así como en la mayoría de los países, existía una marcada desigualdad entre las distintas partes del país: el norte más alfabetizada ya que su política estaba centrada en la educación, la industria y el comercio, además tenía escasa población indígena; la parte sur tenia una población indígena abundante y se dudaba que hacer con ellos: si integrarlos o en su idioma, y así paso el tiempo y fue poco lo que se hizo; mientras que los estados del centro estaban altamente poblados y tenían un índice de alfabetización por encima del promedio.
    La problemática del país se generaba en las zonas rurales. Solo una cuarta parte de los niños en edad escolar asistía a la escuela para adquirir un mínimo de conocimientos (leer, escribir y contar) para hacer valer los derechos y obligaciones como ciudadanos mexicanos. Otra problemática que se daba en la época de cosechas ya que los niños eran llevados a trabajar afectando la asistencia a pesar de que las escuelas continuaban abiertas.

Educar, tarea colectiva.

    Durante el Porfiriato, el estado motivo a los particulares ofreciéndoles útiles o textos escolares para que abrieran planteles. Los estados que destinaban más presupuesto a la educación tenían más escuelas privadas pero debido a que mejoro la calidad académica de la escuela oficial en 1905, debido a las reformas, fueron disminuyendo las escuelas particulares ya que no eran tan buenas como las oficiales ni tenían tanta demanda. Así, en 1908 el 20% de las escuelas del país eran particulares.
    Por su parte, las escuelas del clero tenían menos presencia a pesar del fuerte arraigo religioso del pueblo mexicano. El laicismo ataco la enseñanza católica y algunas escuelas religiosas operaban clandestinamente a pesar de que estaba permitido siempre y cuando se cumplieran con los programas oficiales.

Juntos, pero no revueltos.

     En el Porfiriato aumento la escolaridad del país, se incluyeron a las niñas en ella aunque esta dependía del progresismo de los estados. Así los estados con más alto índice de alfabetismo, las familias se preocupaban de que sus hijas fueran a la escuela; en los más atrasados, principalmente con población indígena, las niñas se quedaba en los hogares a ayudar a sus madres y a aprender quehaceres domésticos.
     Otro hecho que se presentaba es que en las poblaciones existía una escuela para cada sexo o en su defecto los niños asistían en las mañanas y las niñas en las tardes (escuelas mixtas) esto principalmente en zonas rurales.

La cruda realidad de las cifras.

    Se oye bien escuchar progreso en educación durante el Porfiriato, pero en realidad la educación se encontraba en el séptimo lugar (3 a 6% del presupuesto federal) por debajo del Ministerio de Guerra, la modernización y el progreso económico.
    Fue en los estados donde se dio mayor importancia a la educación destinando cerca de la tercera parte del presupuesto, mostrando un cambio en las tendencias ideológicas.
    En conclusión, mientras la federación se encargaba de mantener la paz en el país, los estados no tuvieron que preocuparse de esos asuntos y se involucraron más en el desarrollo educativo.